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Duro de callar

por J. Emilio Graglia
especial para HDC


Según el jefe de los policías cordobeses, “el delito bajó”. La declaración pública del principal responsable de la fuerza policial de la provincia fue hecha el miércoles de la semana pasada, después de un robo a una joyería a pocos metros de la sede central de la Policía de Córdoba. Más allá de las circunstancias, vale destacar estas afirmaciones del comisario Julio César Suárez. Según él, “tuvimos valores importantes de reducción del delito” y “no hemos tenido que lamentar graves hechos en los últimos días”. Además, dijo que “los delitos van a seguir existiendo”, que “es una batalla constante contra el delito”, y que “no nos podemos descuidar ningún instante de los delincuentes”.

La disminución del delito es una buena noticia en Córdoba y en cualquier parte del mundo. La inseguridad es el primer problema a resolver, según muestran las encuestas de opinión pública en Argentina y en América latina. Por lo tanto, si la policía de esta provincia ha logrado una “importante reducción” del delito y, además, ha logrado prevenir la comisión de “hechos graves”, debe ser felicitada y hasta presentada como ejemplo para otras provincias argentinas y otros países latinoamericanos. A ese fin, sería necesario acompañar las declaraciones del jefe Suárez con un conjunto de precisiones que despejen las dudas que hubiera al respecto.

Entre otras precisiones, sería bueno saber: ¿qué delito bajó?, ¿todos los delitos?, ¿los homicidios, los robos y hurtos? También sería bueno precisar: ¿cuánto bajó el delito?, ¿un 30 por ciento?, ¿un 70 por ciento? En tercer lugar: ¿cuándo bajó el delito?, ¿en comparación con qué período o con qué lugar se compara?, ¿bajó el último mes en comparación con el mes anterior o con el mismo mes del año pasado?, ¿bajó respecto a Rosario o Santa Fe, al promedio de las provincias argentinas o de los países latinoamericanos? Finalmente: ¿dónde bajó el delito?, ¿en toda la provincia?, ¿en el interior provincial?, ¿en la ciudad capital o en la región metropolitana?

Sin estadísticas oficiales que verifiquen lo dicho, poco o nada vale hacer afirmaciones que pueden ser contraproducentes. El control de gestión y la evaluación de resultados de cualquier política pública, entre ellas la política de seguridad, supone la planificación de objetivos e indicadores. Los indicadores sirven, precisamente, para controlar la implementación de los planes, programas y proyectos decididos y, sobre todo, sus resultados. Al respecto, también sería bueno saber cuál es la planificación a corto, mediano y largo plazo en materia de seguridad: ¿qué delitos se espera bajar, cuánto, en comparación con qué período o lugar, cuándo y dónde sucederá esa baja?


“Showtime”
Al día siguiente de aquella profesión de fe sobre la disminución del delito en Córdoba, dos policías (un subcomisario y un oficial principal con unos 25 años de servicio) fueron detenidos por la policía acusados de un falso allanamiento, y de haber robado unos 100.000 pesos en un domicilio de Córdoba. Sin dudas, un hecho grave y un mérito destacable. Es un hecho grave que personal policial sea acusado de delinquir y es un hecho destacable que el personal policial detenga a los sospechosos y los ponga a disposición de la justicia que debe investigar y resolver al respecto. La corrupción es inevitable pero hay que minimizarla y, sobre todo, abolir la impunidad.

En ese marco, el jefe de los policías cordobeses se expuso otra vez a los medios diciendo en una sucesión de reportajes: “son dos atorrantes policías delincuentes”. Se sabe que son “policías”, obviamente, llamando la atención la jerarquía y la antigüedad de los sospechosos. Si son “atorrantes” sirve de poco o nada a los fines de la seguridad de los cordobeses. Pero, en el estado de derecho, “delincuentes” son las personas a las que la Justicia ha condenado por la comisión de un delito. No corresponde a este jefe ni a cualquier otro policía sentenciar por anticipado a quienes son, para la ley y el derecho, sospechosos de la comisión de uno o más delitos.

Las declaraciones públicas del jefe policial fueron hechas en la sede de la Comisaría 2 bis (ubicada en la zona del estadio Mario Kempes) a los medios de comunicación que habían sido convocados. Es decir, los sospechosos fueron detenidos y trasladados a esa comisaría donde los esperaba el jefe Suárez, y los medios que habían convocados por la misma policía. En el marco de esa escenificación, se pudo ver y escuchar a un jefe de policía gritando: “No quiero que le cubran la cara, quiero que los vean a estos atorrantes, han entrado sabiendo de que había una plata, 100.000 pesos, no sé cuánta plata había, y se la han llevado”.

No corresponde al jefe de policía decidir si los rostros de estos u otros sospechosos de este u otro delito deben ser cubiertos o no. Es una garantía cuya violación puede impedir u obstaculizar la labor de la Justicia a los fines de recolectar las pruebas para hacer las imputaciones y dictar las condenas correspondientes. ¿Mostrar sus caras a la audiencia televisiva es una forma de “escracharlos” públicamente? ¿Para qué? ¿Por qué convertir un hecho destacable como este en una escena de un “reality show”? No es ésta la forma de reconciliar a la policía con la sociedad. Tal vez, una forma de hacerlo es dar datos sobre el delito… pero de este tema ya hablamos.

Hora: 16:55:49
Fecha: Lunes, 18 de Junio del 2018