HoyDia

Dispara a tu madre, gánate el cielo

PRIMAVERA ÁRABE

por Jean-Baptiste Noël ,

Como advirtió lúcidamente el fraile Leonardo Boff, en su artículo publicado en este diario (“El fenómeno del Estado Islámico: un enigma humano”, HOY DÍA CÓRDOBA, 16/11/2015), el denominado Estado Islámico es un fenómeno que escapa a la teorización política que hoy disponemos: no sabemos qué es, no sabemos cómo funciona, no sabemos qué dispara el accionar de sus adeptos, y –por todo ello- no sabemos cómo combatirlo, más allá de los bombardeos aéreos de la coalición occidental y de Rusia sobre el territorio sirio (sin que se sepa, tampoco, si esto terminará redundando en una reducción de la organización yihadista en el largo plazo o, por el contrario, si será el caldo de cultivo en que prosperará el extremismo). Los cables ofrecieron los últimos días un extremo de ese cuadro desesperante de incomprensión: un combatiente del Estado Islámico al que se le ordena ejecutar a su propia madre, y él lo hace y públicamente, antes de ser exaltado como héroe por la organización. La mujer ejecutada, Lina Al Qassem, de 40 años, fue ultimada de un tiro en la cabeza por su hijo, Alí Saker Al Qassem, de 20, frente a la oficina de correo de Racca, donde ella trabajaba. Racca ha sido elegida como “capital” del Califato, la organización político-religiosa con la que Al Bagdadi pretende aunar a los fieles observantes del Islam, en su versión más literal (o sea, como Código Civil, Procesal, y Penal). La noticia llega mediante las organizaciones de derechos humanos –en su totalidad actuando fronteras afuera de Siria- que aún conservan contactos en la zona caliente del “ejército negro”. Mediante los datos contenidos en estas comunicaciones, se deduce que la interpretación estricta de la “sharia” por los jueces religiosos del Estado Islámico, luego de proceder a la ejecución de aquellos acusados de “delitos nefandos” (homosexualidad y brujería), han pasado a orientar las ejecuciones hacia el sector chiíta que aún permanece en Racca. Lina Al Qassem era de ascendencia chiíta, pero su muerte habría sido ordenada por el delito de apostasía: la mujer, temiendo que su hijo pereciera en los ataques –tanto rusos como de la coalición dirigida por EE.UU.-, le pidió que huyeran, juntos, de Racca. Pero Alí fue a denunciar la idea de su madre a sus superiores religiosos, y estos le ordenaron ejecutarla. En su perfil de Facebook, el matricida Alí Saker Al Qassem se mostraba con una poblada barba salafista (sin bigote), con su rifle kalashnikov, y el dedo índice derecho hacia el cielo, invocando a la “shahada”. Antes de que clausuraran la cuenta, había posteado su seguridad en la victoria de Alá sobre “los herejes chiítas, los cruzados (occidentales) y todos los judíos”. Hoy el Estado Islámico lo referencia como héroe.

 

Hora: 10:23:15
Fecha: Miercoles, 17 de Octubre del 2018