HoyDia

Malas nuevas: baja la esperanza de vida

INDICARORES ECONÓMICOS

Por Salvador Treber

Especial para HDC

 

La existencia del hombre en el planeta Tierra, según los estudios más profundos que se han hecho, tendría un plazo circunscrito a unos pocos siglos si no se logra revertir la tenencia a la disminución de los nacimientos respecto de las defunciones. Esto no es una simple presunción, sino que ya ha comenzado a ser evidente en una serie de países europeos. A modo de ejemplo, Japón durante la última década ya redujo su población en cuatro millones de personas. Respecto de China, por el momento el país más poblado, rigió por 35 años la ley denominada “del hijo único”, pero recientemente fue modificada para que cada pareja pueda tener dos hijos ya que, si mantenían esa condición para fines de este siglo, su actual población hubiese bajado a 976.5 millones de seres; es decir, con una enorme caída de 393.5 millones.

El problema es generalizado y ecuménico, con excepción de África y los países asiáticos que tienen costas sobre el Océano Indico, donde no se han impuesto límites al crecimiento vegetativo y los avances científicos tienden a reducir la proporción de muertes que todavía ostentan. Cabe tener muy presente, que por tal circunstancia, los países de altos ingresos, según el Banco Mundial, han circunscrito ese crecimiento a un alarmante 0,5 por ciento anual y en el área europea del euro (18 países) apenas del 0,2 por ciento anual. Esto contrasta con los países de ingresos más bajos, donde el ritmo de crecimiento poblacional continúa siendo del 2,1 por ciento. En América latina, que desde 1990 a 2015 se advierte una muy considerable merma en el precitado ritmo anual al descender de 1,5 por ciento a sólo 1 por ciento, hasta el año 2100 se reflejaría en que bajaría su participación del 8,34 por ciento a apenas 5,1 por ciento del total mundial.

Lo inexplicable es que, salvo el caso chino, no hayan intentado implementar medidas correctivas. Por lo tanto, si persisten en no intervenir, la población mundial para fin del presente siglo ascenderá a unos 12.000 millones de seres; pero de ellos, los africanos representarían el 34,6 por ciento e India y Pakistán el 28,8 por ciento; es decir que entre ambas áreas llegarían al 66,3 por ciento virtualmente 2/3 del planeta. Si se mantiene la inacción actual, del total de 7.280 millones de la población mundial, donde África figura con un 13,8 por ciento de ese total, a fin de este siglo crecería su participación nada menos que 2,5 veces. Una evolución semejante se daría con India y Pakistán que, en conjunto con los precitados, circunscribirían al resto a nada más que 4.044  millones.

Es oportuno recordar que durante la primera mitad de siglo XX hubo dos grandes guerras mundiales junto otras muy sangrientas como las de Corea y Vietnam entre las cuales provocaron no menos de 70 millones de víctimas mortales. De todas maneras, la población ecuménica en el año 1927 llegó a 2.000 millones de habitantes y terminó triplicando esa cifra; lo cual pone en evidencia la velocidad reproductiva, claramente bendecida por los paralelos avances de la ciencia médica. Se estima que de no haber ocurrido todos esos conflictos armados, la población hubiese llegado a 7.000 millones hasta el año 2000.

Dicho organismo pone en evidencia los cambios positivos y/o negativos que se han concretado durante los últimos 25 años y realiza una evaluación de los mismos respecto a la situación existente en 1990. Correspondió ya en esa oportunidad a Japón exhibir la mejor marca del promedio de vida por habitante, la que actualmente mantiene, y extendió a 83,7 años. Dado que en el siglo pasado había llegado (en 1992) a ser la segunda economía mundial (actualmente está cuarta y a punto de ser desplazada al quinto por Alemania) el encumbramiento en cuanto a años de vida no sólo es meritorio sino que pone en evidencia que su posicionamiento no necesariamente coincide con el éxito de material. Otro testimonio de ello es que Estados Unidos, pese a ser indiscutida primera potencia económica y militar, aparece relegada al puesto 17º en este aspecto.

El encolumnado decenal que lidera esta condición exhibe a otros tres países del continente asiático, Singapur: 3º con 83,1 años de vida y Corea del Sur 9º con 82,3 años; a la par de Israel en Medio Oriente que figura 6º con 82,5 años. Figuran, además, seis países europeos, que van desde Suiza: 2º con 83,4 años; seguida de España: 4º con 82,8 años; Italia e Islandia que comparten el 5º lugar con 82,7 años; Francia: 7º con 82,5; y Suecia: 8º con 81,3 años. Completan dicho listado Australia 4º con idéntica marca que España y Canadá, en el 10º, con 83,2 años. Se enfatiza mucho sobre el particular que se han logrado grandes avances a nivel ecuménico en la tarea de evitar decesos prematuros y, curiosamente, ha sido el continente africano donde se logró incrementar en mayor medida el ciclo vital  que sumó, en promedio, nueve años en los últimos quince. Las marcas menos ponderables corresponden a los países árabes ubicados en áreas próximas al mar Mediterráneo Oriental.

El máximo incremento de la longevidad se verificó en la década de los años 60 del siglo pasado cuando Europa y Japón estaban en período culminante de sus programas de reconstrucción que se extendieron durante las dos primeras décadas del período inmediato de posguerra. En la actualidad, un niño nacido en el año 2015 tiene una esperanza media de vida de 71,4 años y se verifica en todos los países que integran los cinco continentes. Cabe agregar que las mujeres son más longevas, en todo el planeta el promedio es de 73,8 y 69,3 años, pero sólo 29 países han logrado superar los 80 años de edad media.

El informe de la OMS señala, con gran énfasis, que en los últimos quince años ha correspondido a África el mayor aumento en cuanto a la media de esperanza de vida (+9.4 años) debido a la concurrencia de dos factores esenciales: una más eficaz atención médica, especialmente preventiva, y tener acceso a una más adecuada dieta calórica. Ello, es consecuencia del progreso general y que están evitando muertes prematuras; aunque tales logros son notoriamente desiguales según el rango de desarrollo. Agregan un consejo “urbi et orbi” para que se impulse en todas las sociedades avanzadas la cobertura universal de salud, otorgado a su concreción  prioridad absoluta.Nuestra área es menos favorable pues de los 34 países que la constituyen, solo Chile llega a un promedio de 80,5 años; mientras el que le sigue en segundo término, Costa Rica, registra una extensión media de 79,6 años; en el tercer escalón aparece Cuba con 79,1 años. En el segundo segmento, para los rangos 4º y 5º están Panamá (77,8 años) y Uruguay (77 años); en 6º México (76,7 años); en el 7º lugar está Argentina con 76,3 años, marca coincidente con la media de todo el área continental (79,9 en el caso de las mujeres y 71,7 años los varones); se sitúa en el 8º lugar Ecuador que registra 76,2 años. Luego surge otro dúo integrado por Perú: 9º con 75,5 años; y recién en el 10º la máxima potencia, Brasil, que sólo llega a una media de 75 años. Entre los que exhiben las marcas más desfavorables, aparece Bolivia con 70,7 años. Entre los años 1990 y 2015, se verificó una suba de cinco años a nivel mundial que también se produjo en otros países de América latina que actualmente nos superan. En la parte final del informe, se recomienda intensificar la acción, especialmente en África y Asia del sudeste junto con algunos países latinoamericanos.

Hora: 09:44:28
Fecha: Miercoles, 15 de Agosto del 2018