HoyDia

Mundo real

AGUAFUERTES CARIOCAS
Adrián Collados
@adriancollados
Enviado especial de HDC a Rio
 
Muchas fueron las críticas que recibieron los Juegos Olímpicos antes de comenzar y muchas son las que, por momentos, siguen recibiendo. Por eso, charlar con alguien que asistió a Barcelona '92, Atlanta '96, Atenas '04, Pekin '08, Londres '12 y actualmente a Rio '16, es más que enriquecedor. Helina es del Reino Unido, Londres precisamente, y, según describe ella, "tengo sangre griega, sudafricana e inglesa. Una gran mezcla". Ella es profesora de educación física en Inglaterra y ama los deportes. Lo primero que se le viene a la cabeza a alguien que está hablando con una persona que vivió en una ciudad donde se organizaron unos juegos es: "¿qué diferencias hay?", sobretodo en temas de organización. Y ella sin dudarlo responde una frase que me deja pensando: "la diferencia está en que Londres es una ciudad rica. Los Juegos de Rio son el mundo real, lo de Londres fue una fantasía". ¿Cómo pueden ser una fantasía esos Juegos siendo que fueron uno de los mejor organizados? Para responder a eso Heleine extiende su opinión: "lo que pasa es que acá en Rio conoces todo, la gente con mejor situación económica y social y a su vez aquellos desfavorecidos. En Londres, la Villa Olímpica estaba en un lugar que había sido de gente muy pobre, pero remodelaron todo y quienes asistían no se movían de ese espacio. Acá conocés Río entera". Y continúa: "Barra está en una de las partes más ricas de Rio. Pero luego te trasladás a Deodoro y todo cambia". Aun así a ella no le gusta comparar las diferentes citas olímpicas, "lo importante de los Juegos son los deportes, eso es lo que más le interesa al visitante. No hay uno que sea mejor que el otro". Estos Juegos recién empiezan y ella ya se siente satisfecha y se quedará hasta que terminen. Además, ya está pensando en Tokio 2020. Veremos si es sólo una fantasía o el mundo real. 

Diarios de bicicleta

 
 
AGUAFUERTES CARIOCAS
Adrián Collados
Enviado especial de HDC
 
Daniel Amadeo es cordobés, vive en barrio Empalme, tiene 57 años, seis hijos y está en Rio de Janeiro. Hasta ahí parece la historia de uno de tantos cordobeses que vino a ver los Juegos Olímpicos. Pero la diferencia está en que él salió de nuestra capital provincial el 15 de abril y llegó a la Cidade Maravilhosa el 21 de julio. A Daniel lo conocí mientras jugábamos al fútbol en las playas de Copacabana luego de que, en un momento, se acercara a preguntarme si podía patear unos penales. Su acento no era el de un carioca más. Al indagar, terminamos riéndonos porque los dos éramos cordobeses y habíamos estado comunicándonos en portugués un buen rato. Entonces fue cuando comenzó a contarme su historia. Él partió de Córdoba en abril y tardó tres meses y siete días en llegar porque salió en bicicleta, aunque en el trayecto tuvo un gran inconveniente: cuando venía por Maresias (San Pablo) se topó con una pendiente de cuatro kilómetros con curvas y contracurvas, la bici que cargaba 45 kilos no frenó, cayó y, como él dice, “machuqué pero no fracturé así que dije 'voy a seguir'”.
Su estado físico es realmente envidiable porque, según sus propias palabras, toma 10 litros de agua por día y “no me privo de nada”. En Rio de Janeiro no tiene ningún plan en especial. Por el momento, quiere “disfrutar”. Esta es la segunda vez que viene a Brasil en bicicleta. Antes lo había hecho para el Mundial en 2014. Sus hijos le piden que se quede acá así lo pueden visitar y conocer el país. Ahora sólo resta saber qué le deparará a este cordobés que se arriesgó y cumplió su meta.
 

Preludio inaugural

AGUAFUERTES CARIOCAS
Adrián Collados
Enviado especial de HDC a Rio
 
Los Juegos Olímpicos de Rio 2016 ya tienen asegurado uno de los momentos más emotivos y coloridos. Seguramente, los atletas que formarán parte de la cita se encargarán de dar su cuota de emotividad, pero la ceremonia inaugural que se llevará a cabo el viernes a las 20 en el estadio Maracaná será, sin dudas, de lo mejor que se podrá ver. Como enviado especial y además voluntario tuve la oportunidad de ver cómo será este acto y voy a contarles, sin lujo de detalles, lo deparará el día de la celebración.
Uno de los principales problemas que tuvo el ensayo general fue la falta de organización. Para el evento, estaba prevista la presencia de 2.000 voluntarios seleccionados. El sábado, los que fuimos beneficiados teníamos que buscar la entrada, otro momento de desorganización. Sin embargo, domingo por la mañana, alguna mente brillante decidió que todo el que quisiera podía asistir. Supuestamente, no se podía filmar ni sacar fotos para “no arruinar la sorpresa” pero si controlar 2.000 personas parecía una misión difícil, hacer lo propio con 40.000 o 50.000 fue a todas luces imposible.
La buena noticia es que la ceremonia tendrá de todo: música, carrozas, bailes, actos de extremada coordinación con imágenes proyectadas en el piso del Maracaná y hasta interacción con el público. No faltará “Garota de Ipanema” y uno de los momentos más emocionantes será cuando se escuche “Construção”, de Chico Buarque. A eso se le sumará el desfile de las delegaciones y el momento más esperado por todos: el encendido del pebetero olímpico (algo que no se adelantó en el ensayo). Este acto, en particular, será recordado por ser muy diferente a lo que se pudo ver en el Mundial 2014 y por tomar algunas cosas de Londres 2012. Por eso, el viernes a las 20 hay una cita obligada frente al televisor.

Caos organizado

AGUAFUERTES CARIOCAS
Adrián Collados
Enviado especial de HDC a Rio
 
Lo que leerá a continuación, más que una crónica, es un servicio a la comunidad para el cordobés que venga a Rio o para que algún funcionario lo tome como ejemplo. Para aquel que no conoce, Rio de Janeiro es una ciudad muy grande con distancias extensas. Ante esa situación, los diferentes gobiernos de la ciudad hicieron un buen trabajo con el diseño del transporte público. 
La ciudad cuenta con un gran número de opciones: BRT, metro, bus, tren, teleféricos y taxis que conectan los puntos turísticos más importantes y las sedes olímpicas. Los datos a tener en cuenta son que a la mayoría de los sitios se puede llegar en metro, que cuesta 4,20 reales (unos 17 pesos). 
Tienen dos líneas (1 y 2 o verde y roja), con las que se puede llegar hasta el estadio Maracaná e incluso más lejos o combinando con la línea 4, que fue inaugurada hace cinco días se puede llegar hasta Barra da Tijuca, que es la zona donde se encuentra el Parque Olímpico. Algo a tener en cuenta es que en feriados o fin de semana las conexiones cambian. Al ser tan extensa la ciudad, la generalidad es que se combinen distintas opciones, por ejemplo, para ir de Ipanema al Parque Olímpico se debe tomar la Línea 4 y luego el BRT, que es una especie de Sólo Bus elevado a la décima potencia. 
Las paradas, además, son cerradas, tienen aire acondicionado, de la misma forma que los colectivos articulados. Tienen dos opciones: Expreso, que frena en pocas paradas durante el recorrido que va del aeropuerto Galeao hasta Barra da Tijuca (y viceversa), o Parador, que frena en todas. 
Ahora bien, si por algún motivo cometió el error de subirse a un colectivo que no posee carril exclusivo puede tener problemas. El tráfico en Rio es caótico, los conductores manejan a alta velocidad, no tienen mucha consideración por el peatón y poseen un parque automotor numeroso. Por lo tanto, las probabilidades de terminar atascado en un embotellamiento son altísimas. 
El colectivo en su opción más económica pues cuesta 3,80 reales (alrededor de 15 pesos), pero se pueden recorrer grandes distancias y en el camino se puede cruzar, por ejemplo, al equipo australiano masculino de ciclismo. En definitiva, todo está muy bien aceitado con mapas en cada parada o estación y con el plus de que el ciudadano carioca siempre está dispuesto a ayudar y aconsejar. La ciudad está preparada para recibir, hoy desde las 20 de la noche, los Juegos Olímpicos de la 31° Olimpiada. 

Día de protestas

Adrián Collados
@adriancollados
Enviado especial de nuestra Redacción
 
La alegría es sólo brasileña y parece que las protestas también. Llegar a Brasil y hacer una crónica de este tipo es cuanto menos raro teniendo el Pan de Azúcar, el Cristo Redentor, las playas de Copacabana y, por supuesto, el comienzo de los Juegos Olímpicos en una semana. Pero lo raro llama la atención y, aunque en este último tiempo las protestas no son algo extraño, vivirlas un domingo en plena playa de Copacabana no deja de sorprender.
El sol radiante quemaba más de una piel apostada sobre la arena, en las canchas de voley o fútbol públicas e incluso de aquellos quienes eligieron la mañana del domingo para realizar un paseo y ejercicios en la costanera. Otros preferían cubrirse del sol dentro de la tienda oficial de los Juegos Olímpicos llena de elementos de marchandaising de todo tipo (digno de otra crónica carioca). Por eso las imágenes que se vieron después contrastarían absolutamente con este paisaje. 
Aproximadamente a las 11, con grandes olas bañando las costas, comenzó a escucharse lo que parecía ser un show acompañado de música. Decidí acercarme para ver de qué se trataba, cada vez más gente rodeaba este trío eléctrico (un camión equipado con un sistema de sonido de alta potencia, muy comunes en Brasil). La música que se oía claramente no era zamba y las voces alentaban a que quienes estaban en la playa se unieran a la protesta. La consigna era clara: "Marcha contra el racismo". La queja era por la muerte de jóvenes negros a manos de la Policía. Justamente, éste es un tema que tuvo mucha repercusión durante el Mundial de Brasil 2014 y, ahora con los Juegos a la vuelta de la esquina, vuelven a explotar. 
En 2015, 645 personas perdieron la vida en enfretamientos con la policía en el estado de Río de Janeiro, según la prensa local, de los que el 77,2 por ciento eran de raza negra o mestiza. Las denuncias por desalojos o represión policial son constantes.  Por eso la mayoría de los que protestaban eran personas de raza negra y mujeres que portaban carteles en los que se leía "Gobernador pare de matar nuestros jóvenes negros" o "Río de Janeiro, estado de inseguridad pública". La protesta pasó y muy poca gente se unió a la misma.
Horas más tarde la foto sería otra. Las olas que bañaban la costa se transformaron en olas verdes y amarillas que inundaban las calles de Copacabana. Eran alrededor de 100 personas con ropa en la que predominaban estos colores. Cualquier idioma era útil para hacer conocer su protesta. Explicaban sus quejas en portugués, español e inglés. En este caso la consigna también era clara: "El PT no es un partido político, es una agrupación criminal". La producción, en este caso, era bastante más fastuosa y las personas de raza negra no formaban parte de la misma. El trío eléctrico también estaba presente pero con un muñeco de gran tamaño con la cara de Luis Inacio Lula Da Silva. 
El apoyo era unánime para Sergio Moro, el juez que lleva a cabo el caso "Lava jato", a quien llamaban "nuestro héroe nacional". Otra era la respuesta cuando les preguntaba por Lula. La respuesta era "ladrón, líder de esta banda criminal". Temer también se llevaba elogios del tipo "muy buena persona", según reconocían. 
La tensión se notó cuando en un puesto en la playa había banderas rojas y negras, parte de quienes protestaban se acercaron al puesto y comenzaron a cantar el himno brasileño, desde el trío se apoyaba con la música. Quienes se acercaron hasta ese puesto lograron descolgar esas banderas y, una vez logrado su cometido, aplaudieron a rabiar. La Policía rodeó el puesto, buscó evitar que los gritos pasaran a agresiones físicas y ahí se acabó.
El sol comenzaba a quemar con mayor intensidad. Era hora de regresar y ducharse. El ensayo de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos me espera. Brasil por estos días es así: la alegría está en las calles, se la palpa. Por eso la alegría es sólo brasileña. Pero parece que las protestas también. 
Hora: 18:06:59
Fecha: Sabado, 23 de Junio del 2018